viernes, 26 de abril de 2019

La ostentatio mammarum: mujeres en lucha.

En una de las paredes de la tumba egipcia de Ramose, político que vivió en la época de Amenofis III, nos llama la atención unas representaciones particulares de mujeres semidesnudas, mostrando su torso. 

Fuente:https://viajesporegipto.com/fotografias/tumba-visir-ramose-funeral.htm (Última conexión: 17-4-2019)

La tumba de Ramose data de 1360 a. E dentro del llamado Imperio Nuevo Egipcio. Es de notable monumentalidad debido al reconocimiento del difunto: fue alcalde de Tebas y visor del faraón Amenofis III. En una de las paredes de la tumba se encuentran unas pinturas y relieves en los que se representa el cortejo fúnebre, tema de gran habitualidad en los recintos funerarios, ya que en él se traslada el cuerpo del difunto momificado. 

El cortejo es una iconografía muy habitual, pero en este caso destaca el grupo de plañideras. Algunas muestran su torso y se rasgan las vestiduras mientras acompañan  al difunto. Este gesto de dolor y poder conocido como ostentatio mamarum ha sido desde la antigüedad un gesto representativo de autoridad femenina y de alimento, realizado principalmente por madres.

En la actualidad el gesto de exhibición femenina de los pechos tiene asociadas connotaciones sexuales y es por eso que es censurado en medios como redes sociales, al considerarlo algo inapropiado. Esto se debe a las dinámicas patriarcales, que cosifican el cuerpo femenino hasta convertirlo en un objeto a disposición y prohibición. 

Fuentes como la Ilíada de Homero nos enseñan como Hécuba le enseñaba sus pechos a Héctor para intentar que desistiera de ensañarse con Aquiles. Es un gesto límite que, aunque en este caso pide piedad y clemencia, en última instancia es un gesto de autoridad materna. La exhibición de los pechos al hijo varón es un intento de la madre por influirle y modificar su conducta. Aparece también en fuentes cristianas  (Lucas, 11, 27-28) y germanas como el Libro I de la ciudad de las Damas. Es un gesto recurrente en el arte y así como representación de autoridad es utilizado en el cuadro romántico "La Libertad guiando al pueblo" en el siglo XIX. 

No sólo tenemos ejemplos históricos, la Premio Nobel de la Paz Wangari Maathai ofrece su testimonio en el que cuenta una realidad alejada de la cosmovisión occidental, en la que frente a un ataque, algunas mujeres, especialmente madres, se desnudaron delante de unos soldados para impedir que estos les arrebatasen a sus hijos. 

Para saber más:

GARCÍA HERRERO, M., «Ostentatio mammarum: Potencia y pervivencia de un gesto de autoridad materna», en Maternidades: representaciones y realidad social. Edades Antigua y media, 2010. 

jueves, 21 de marzo de 2019

El culto a Isis: sexualidad femenina y machismo.

Isis es una de las principales deidades del panteón egipcio y también un personaje literario muy complejo, al aparecer en numerosos mitos manifestando unas funciones muy dispares. 



Fuente: https://lahistoriaheredada.com/isis-la-diosa-de-los-mil-nombres/ (Última conexión: 21-3-19)


El culto a la diosa Isis fue tan importante que se extendió a época greco-romana. Esta divinidad está profundamente relacionada con el mito de Osiris. En este mito, se nos muestra como fiel esposa como principal atributo, recogiendo los pedazos del cuerpo de su marido para que pueda volver a la vida y engendrar descendencia. En el mito de Osiris también vemos a la divinidad como madre, al concebir al dios Horus. El carácter de madre es especialmente definitoria de esta divinidad en una de las principales fuentes de las que disponemos: Los textos de las pirámides. Además de este doble carácter, Isis también sería la diosa del amor, especialmente en su dimensión física, para el mundo egipcio.

Tal es la relevancia de la figura de Isis en la antigua Grecia y Roma que muchas mujeres la tomaban como modelo a seguir en sus facetas de esposa y de madre. El culto a Isis en época greco-romana se relaciona sobretodo con su carácter de diosa del amor. 

En este sentido se nos muestra como algo dispar: por un lado, hasta la época Flavia las seguidoras de este culto tenían mala reputación, lo que podría parecer que los valores que predicaba el mismo eran de una moralidad reprochable. Los ejemplos más destacados de mujeres de esta época son los de Corina de Ovidio, Delia de Tiburo o Cintia de Propercio, muchas de ellas amantes de poetas de amplio reconocimiento en la época. Precisamente a través de los textos de estos poetas hemos podido conocer de su seguimiento al culto de Isis y la consideración que esto tenía en la época. Otros poetas de la época como Juvernal o Marcial también recogen estos testimonios en sus obras. 

Ahora bien, las fuentes nos dan una versión sesgada de lo que supuso este culto. La mirada masculina nos da un relato negativo sobre la elección de estas mujeres, muchos de ellos reprobaban que sus esposas o amantes siguiesen este culto debido a las exigencias de castidad. 

A partir del fin de la época Flavia ya no se ve de forma inmoral el seguimiento a este culto, que suponía en un determinado periodo de abstinencia y actividad sexual que debía seguirse. Es precisamente esta prescripción de castidad lo que se empieza a alabar en esta época, en obras como El asno de oro de Apuleyo y las Efesíacas de Jenofonte. Estas obras tienen un hilo argumental común; parten de una pareja de enamorados, separada, que se debe fidelidad y permanecen castos hasta su encuentro divino propiciado por la diosa Isis. En estas historias Isis aparece como protectora de la fidelidad conyugal, valor muy apreciado en la época. Así, las relaciones en ese tiempo se establecían con exclusividad dentro de la pareja y fidelidad, llevada hasta sus últimos extremos. 
Esto también supone el valor que se comienza a dar a la virginidad y al pudor dentro del culto. Las jóvenes se consagraban por sus padres desde temprana edad a Isis. Ello implicaba el deber de no mantener relaciones sexuales hasta que se produjera el matrimonio y el correspondiente castigo divino a la persona que intentase mantener relaciones sexuales con ellas. 

Numerosas fuentes como inscripciones (1) nos muestran que es el varón progenitor el que elige consagrar a este culto a sus hijas desde en muchos casos el nacimiento, para que siguiesen durante su vida unas prescripciones de rectitud y castidad. 

Una vez más se nos muestra la supeditación de la mujer al hombre, que decide incluso sobre la libertad sexual de la misma. Aunque las prescripciones de pureza asociadas al culto eran meramente rituales destinadas a alcanzar un estado espiritual idóneo, las que decidían aparatarse de las mismas eran vistas como amorales y necesitadas de una penitencia. 


Lecturas recomendadas: 

J. Alvar, «La mujer y los cultos mistéricos: marginalidad e integración», en E. Hidalgo Blanco, G. Wagner y M. J. Rodríguez Manpaso (coords.), Roles sexuales: La mujer en la historia y en la cultura (1994), pp. 73-84.

martes, 12 de febrero de 2019

Las damas de Amarna.

El periodo de Amarna, amarniense o amárnico fue un período muy importante para la historia del arte egipcio. Podemos enmarcarlo entre los años 1347 y el 1336 a.C., correspondiendo a la mayor parte del reinado de Amenhotep/Amenofis IV (1352-1336 a.C.), y en el contexto del llamado Imperio Nuevo (aprox. 1550-1069 a.C.). Fue un período artísticamente muy rico en el que la escultura y la pintura adquieren una nueva dimensión.  

En el periodo de amarniense, la mujer y lo femenino cobra especial protagonismo. En las artes plásticas se produce un refinamiento de las formas, utilización de formas sinuosas y líneas curvas, elemento pictórico tradicionalmente muy asociado a lo femenino. Además, las representaciones se vuelven andróginas incorporando elementos del cuerpo femenino como las caderas y los rostros menos angulosos, estilizando el canon y alterando las proporciones como una autentica declaración estética. En algunas representaciones del rey, como las de los pilares osidíacos, destaca la incorporación de elementos asociados a las madres, como la barriga, en posible señal de fertilidad y prosperidad para el reino.

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-40499072 (Última conexión: 12-2-19)

La revolución estética está contextualizada en el tiempo donde las mujeres toman más protagonismo dentro de la familia real. En esta época la familia real en considerada como una entidad en sí misma y en última instancia como una categoría divina, lo que incrementa su poder. Son pocos los ejemplos que conocemos de mujeres que asumen el poder, quedando relegadas a consortes y con un papel residual de asesoramiento. Destacamos la figura de la reina Nefertiti, esposa de Akhenatón. 

Desde el principio del reinado de Akhenatón, Nefertiti tuvo importancia en la representación de las escenas de culto. Su participación en los rituales de la nueva religión se igualó a la de su marido. Esto es muy importante en su sociedad teaocrática como la egipcia e hizo que la reina tuviese un papel más protagonista. Tal es así, que  en algunas inscripciones de finales del periodo encontramos a un efímero soberano llamado Esmenkhara, con prácticamente el mismo nombre de coronación que Nefertiti, por lo que nos plantea muchas dudas acerca de si se trataría de otra persona o de la propia Nefertiti gobernando en solitario con otro nombre distinto. Esto no sería raro de pensar si tenemos en cuenta que ya anteriormente la reina Hatshepsut había adoptado una identidad masculina para gobernar. El período de amarna concluyo con la prematura muerte de este personaje y precipitó la subida al trono de Tutankhamon, cuando éste todavía solo era un niño. 


Enlaces de interés:

viernes, 11 de enero de 2019

La diosa Ishtar, la mujer no fértil y guerrera.


Ishtar u el análogo babilónico de Inanna, diosa del amor y la fertilidad sumeria, se asocia principalmente en esta civilización con la sexualidad. Su culto implicaba la prostitución sagrada por lo que a la ciudad donde se le rendía culto, Uruk, se la conocía como “ciudad de las cortesanas sagradas”.



Fuente: https://warriorsoftheruwach.com/easter(Última conexión: 11-1-19)


Para el reconocimiento y culto a la figura de Ishtar, se realizaron numerosas manifestaciones artísticas dedicadas a la diosa, como por ejemplo las del templo babilónico llamado E.tur.kalam.ma. En el mismo, Hammurabi construyó en el año 1778 a. C. un trono para realizar el culto a la diosa, además, en 1775 a. C. se realizaron numerosas imágenes conmemorativas de la misma. Pese a la importancia de estas obras, la obra más relevante -por su singularidad y monumentalidad- que ha llegado hasta nuestros días es la puerta de Ishtar, en la ciudad de Babilonia. 


La puerta de Ishtar fue construida en tres etapas, donde vemos una variación de sus motivos decorativos. Hasta nuestros días ha llegado la tercera la realizada por Nabuconosor. La puerta sirvió para dotar de prestigio monumental a la ciudad de Babilonia y unir edificaciones que se encontraban fuera de la protección de las murallas, como el Palacio real de verano. Los motivos decorativos que aparecen son relieves vidriados que representan a animales apotropaicos. Estos animales tenían una función simbólica, ya que se creía que servían para proteger de malas energías. 

Ishtar en el mundo antiguo tiene tres caracteres: es atractiva y erótica como diosa del amor y del sexo; sanguinaria y cruel como diosa de la guerra y astral en su identificación con el planeta Venus. Como diosa dentro de la cosmología babilónica no cumple el papel que se espera de una mujer en esta civilización, no fue una esposa fiel y sometida a la figura de su esposo, ni una madre, sino que las referencias a la diosa nos la presesentan como una mujer sexualmente activa, que busca la satisfacción sin compromiso y sin la búsqueda de la procreación. En La epopeya de Gilgamesh Ishtar se nos presenta como la amante estéril y temida, rechazada por el hombre al conocer la libertad sexual con la que vive sus amoríos. 

En su faceta de diosa del amor y la sexualidad, no era una diosa relacionada con el matrimonio, ni respondía a la figura de diosa-madre tan presente en la antigüedad. Como diosa de la guerra  se nos muestra como reina, pese a ser una figura muy residual en la antigüedad –sólo conocemos un ejemplo en el Sumer y ejemplos muy escasos en Babilonia˗, y luchando junto a otros reyes varones.  

A este arquetipo femenino presentado con la diosa Ishtar podemos asociar la figura de la reina mesopotámica Semíramis, a la que los autores como Diodoro de Sicilia le atribuyen la fundación de la ciudad de Babilonia. Partiendo del relato de Diodoro, Semiramis se nos muestra como una reina  fuerte, independiente y poderosa, atributos asociados a lo masculino en la antigüedad: no quiso contraer matrimonio legal, por temor a verse privada del poder supremo , tenía numerosos amantes que elegía entre sus soldados. 

La existencia de esta reina, guerrera y conquistadora y una diosa de la guerra que responde a esta misma descripción se nos muestra atípica en la historia de Mesopotamia, dominada por héroes masculinos y en la que las mujeres tenían un papel totalmente secundario. La mujer no fértil o no procreadora también es un paradigma muy infrecuente, reservado a mujeres consagradas a la vida religiosa, como las naditum (cuya traducción literal sería “mujer en barbecho”), que aparecen en numerosos códigos legales como el de Hammurabi. 
Para saber más: 

I. AGHION - C. BARBILLON - F. LISSARRAGUE, Guía iconográfica de los héroes y dioses de la antigüedad, Madrid, Alianza editorial, 1997.

J. SANMARTÍN (ed), Códigos legales de tradición mesopotámica, Barcelona, 1999. 

J. BOTTÉRO, La religión más antigua: Mesopotamia, Madrid, 2001. 

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Las primeras escritoras.


Fuente: https://www.cooperativa.cl/noticias/sociedad/mujer/la-historia-es-nuestra-las-olvidadas-y-criticadas-primeras-escritoras/2017-02-14/175218.html(Última conexión: 12-12-2018)

La Historia se inició a finales del s. IV milenio a. E con la aparición de los primeros textos escritos. Las fuentes nos dicen que los primeros escritores de la humanidad los debemos situar en Mesopotamia y al primero de todos ellos en la figura de Enheduanna. Hasta nuestros días han llegado textos escritos por hombres que datan de fechas anteriores, pero a los mismos no los podemos considerar obras literarias, ya que son textos funcionales de la actividad de escriba, casi en su totalidad desempeñada por hombres. 

Enheduanna era hija del rey Sargón de Acad, que tras su victoria frente al rey de Uruk, consiguío someter a diferentes ciudades sumerias, creando así el primer imperio acadio de la historia, en torno al 2340 a. C. Pese a que son pocos los textos administrativos y literarios que mencionan a Enheduanna, podemos deteminar que nació en la ciudad de Acad, la capital del imperio y fue elegida a una edad muy temprana como sacerdotisa En (1)  de Nanna en Ur, ya que ocupó ese cargo durante el reinado de cuatro monarcas acadios: el de su padre, el de sus dos hermanos Rimus y Man-istusu y el de parte de su sobrino Naram-suen.

La principal actividad de Enheduanna como sacerdotisa En fue la de esposa de Nanna en el ámbito celeste. A fin de este título se le encomendaba la misión de intérprete de sueños y de compositora de cantos, que también decía recitar. De estos cantos, han llegado hasta nuestros días seis: tres dedicados a Inanna, diosa de Acad, dos dedicados a Nanna, divinidad que sirvió como sacerdotisa En y uno a los cuarenta y dos templos más importantes del Sumer. 

La segunda escritora a la que haremos referencia es la segunda esposa de Su-suen, cuarto rey de la tercera dinastía de Ur, de la que desconocemos su nombre. De ella conservamos varios poemas dedicados a su marido, poemas que  sabemos que recitaba acompañada de un instrumento musical, probablemente un arpa. 

Por último, mencionaremos a Inanna- Ka, cuyos textos datan de finales de la tercera Dinastía de Ur. Inanna-ka era hija del administrador del templo de Inanna y de ella conservamos numerosos textos administrativos, además de una carta a la diosa sumeria Nin-tin-unga (2) , obra que consideramos su única obra literaria. 

De los tres ejemplos mencionados podemos extraer que las mujeres en Mesopotamia, las pertenecientes a la alta sociedad en este caso, tenían conocimientos de lectura y escritura y de música. Esto supone alejarse del arquetipo femenino tan definido de iletrada, sumisa frente al varón y alejada de la realización individual, en este caso a través de la creación artística. 

  (1)El título En suponía, en algunas ciudades como Uruk, el de la máxima autoridad política de la ciudad. 

  (2)Esta carta es una carta plegaria pidiendo a la diosa por su propia sanación, aquejada de una grave enfermedad. 

Enlaces de interés: 

https://blog.rtve.es/retiario/2013/04/enheduanna-la-primera-escritora-de-la-historia.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Enheduanna


Para saber más:

VÁZQUEZ HOYS, A, Historia de las Religiones Antiguas. Tomo I. (Próximo Oriente). Ed. Sanz y Torres, Madrid, 2006.

VÁZQUEZ HOYS, A, Historia del Mundo Antiguo. Tomo I. Vol I (Próximo Oriente), Ed. Sanz y Torres, 2004. 

viernes, 30 de noviembre de 2018

Inanna y la mujer sumeria.



Mesopotamia, regada por los ríos Tigris y Eufrates, es la extensión de territorio limitado por los Montes Tauro al Norte, los Montes Zagros al Este y al Sur, el Desierto Sirio. 

Las principales ciudades, como Uruk y Ur, se originaron en la antigua línea de costa en torno al golfo pérsico, que cambió debido a la acumulación de sedimentos.

Fuente: https://mihistoriauniversal.com/edad-antigua/antigua-mesopotamia/(Última consulta: 30-11-2018)

En estas ciudades, civilizaciones como la sumeria, considerada como la primera del mundo, desarrollaron una organización social regida por un patesi o sacerdote supremo que administraba con independencia su ciudad-templo. Las ciudades eran centros mercantiles de gran importancia, debido a su situación demográfica y estaban dedicadas a un dios patrono particular.
La mujer sumeria no tenía los mismos derechos que el hombre, y aunque su situación dependía en última instancia de la organización de la ciudad-estado a la que pertenecía, existía un sometimiento a la figura de autoridad del varón representada en el padre o en el esposo. Las mujeres sumerias no estaban privadas de participar en la vida pública pero su principal cometido era el de traer hijos al mundo.

Fuente: http://kokita-eri-historiadelarte.blogspot.com/2018/07/dama-de-warka.html(Última conexión: 30-11-2018)


En el arte de la época apenas se han encontrado representaciones femeninas, pero sí contamos con un ejemplo significativo: la dama de Warka, también conocida como “La Mona Lisa sumeria”. Fue encontrada en la ciudad sumeria de Warka en torno al año 2900 a. E. En ella se pone de manifiesto un interés y dominio por las proporciones anatómicas femeninas muy temprano. Esta máscara de alabastro nos da pistas del papel que ocupaban las mujeres en la antigua Mesopotamia. La mayoría de las interpretaciones coinciden en que la máscara representa a la diosa Inanna, una de las principales deidades del panteón mesopotámico ya que era la diosa del amor, la fertilidad y cumplía en arquetipo de diosa madre en esta civilización.

La célula básica de organización en la sociedad mesopotámica era la familia patriarcal. El papel de madres y cuidadoras era uno de los principales cometidos de las mujeres sumerias, aunque no se les estaba vetada su participación en la vida pública. Tenemos ejemplos de sacerdotisas como Shahghag, máxima autoridad del templo de la diosa Bau en Lagash y Enheduanna, hija del rey Sargón de Acad y suma sacerdotisa del Templo dedicado al dios de la luna en la ciudad de Ur; aunque el ejemplo más significativo es el de la reina Kubaba de Kish. Kubaba consolidó la monarquía sumeria a mediados del III milenio, aunque no se conocen muchos datos sobre ella, paso a la historia por ser la única mujer en reinar, ya que el título de reina no existía y se confundía con la figura de la esposa del rey, en clara supeditación al mismo.

Lectura recomendada: 

Margueron, Jean-Claude (2002). Los mesopotámicos. Fuenlabrada: Cátedra. ISBN 84-376-1477-5.

Enlaces de interés:
https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/el-nacimiento-de-la-civilizacion_9526

https://www.abc.es/hemeroteca/historico-23-09-2003/abc/Cultura/el-rostro-de-mujer-mas-antiguo-del-mundo-regresa-a-su-vitrina-en-bagdad_209324.html 



Para saber más:

BONNEFOY, Y. (dir.) (1997): Diccionario de las mitologías. Destino, Barcelona: vol. I. Desde la Prehistoria hasta la civilización egipcia. vol. V. Las mitologías de Asia.

BOTTÉRO, J. (2001): La religión más antigua: Mesopotamia. Trotta, Madrid.

SANMARTÍN, J; SERRANO, J. M. (1998): Historia antigua del Próximo oriente. Mesopotamia y Egiptp. Akal, Madrid. 


Encontrada en Warka.

Encontrada en Warka, aún hoy se desconoce a quién podría representar. Hablamos de una de las primeras representaciones femeninas de la historia: la Dama de Warka. Partiendo de ella, descubriremos la imagen de la mujer en la antigüedad a través de su representación en el arte. 

¡Comenzamos!