jueves, 21 de marzo de 2019

El culto a Isis: sexualidad femenina y machismo.

Isis es una de las principales deidades del panteón egipcio y también un personaje literario muy complejo, al aparecer en numerosos mitos manifestando unas funciones muy dispares. 



Fuente: https://lahistoriaheredada.com/isis-la-diosa-de-los-mil-nombres/ (Última conexión: 21-3-19)


El culto a la diosa Isis fue tan importante que se extendió a época greco-romana. Esta divinidad está profundamente relacionada con el mito de Osiris. En este mito, se nos muestra como fiel esposa como principal atributo, recogiendo los pedazos del cuerpo de su marido para que pueda volver a la vida y engendrar descendencia. En el mito de Osiris también vemos a la divinidad como madre, al concebir al dios Horus. El carácter de madre es especialmente definitoria de esta divinidad en una de las principales fuentes de las que disponemos: Los textos de las pirámides. Además de este doble carácter, Isis también sería la diosa del amor, especialmente en su dimensión física, para el mundo egipcio.

Tal es la relevancia de la figura de Isis en la antigua Grecia y Roma que muchas mujeres la tomaban como modelo a seguir en sus facetas de esposa y de madre. El culto a Isis en época greco-romana se relaciona sobretodo con su carácter de diosa del amor. 

En este sentido se nos muestra como algo dispar: por un lado, hasta la época Flavia las seguidoras de este culto tenían mala reputación, lo que podría parecer que los valores que predicaba el mismo eran de una moralidad reprochable. Los ejemplos más destacados de mujeres de esta época son los de Corina de Ovidio, Delia de Tiburo o Cintia de Propercio, muchas de ellas amantes de poetas de amplio reconocimiento en la época. Precisamente a través de los textos de estos poetas hemos podido conocer de su seguimiento al culto de Isis y la consideración que esto tenía en la época. Otros poetas de la época como Juvernal o Marcial también recogen estos testimonios en sus obras. 

Ahora bien, las fuentes nos dan una versión sesgada de lo que supuso este culto. La mirada masculina nos da un relato negativo sobre la elección de estas mujeres, muchos de ellos reprobaban que sus esposas o amantes siguiesen este culto debido a las exigencias de castidad. 

A partir del fin de la época Flavia ya no se ve de forma inmoral el seguimiento a este culto, que suponía en un determinado periodo de abstinencia y actividad sexual que debía seguirse. Es precisamente esta prescripción de castidad lo que se empieza a alabar en esta época, en obras como El asno de oro de Apuleyo y las Efesíacas de Jenofonte. Estas obras tienen un hilo argumental común; parten de una pareja de enamorados, separada, que se debe fidelidad y permanecen castos hasta su encuentro divino propiciado por la diosa Isis. En estas historias Isis aparece como protectora de la fidelidad conyugal, valor muy apreciado en la época. Así, las relaciones en ese tiempo se establecían con exclusividad dentro de la pareja y fidelidad, llevada hasta sus últimos extremos. 
Esto también supone el valor que se comienza a dar a la virginidad y al pudor dentro del culto. Las jóvenes se consagraban por sus padres desde temprana edad a Isis. Ello implicaba el deber de no mantener relaciones sexuales hasta que se produjera el matrimonio y el correspondiente castigo divino a la persona que intentase mantener relaciones sexuales con ellas. 

Numerosas fuentes como inscripciones (1) nos muestran que es el varón progenitor el que elige consagrar a este culto a sus hijas desde en muchos casos el nacimiento, para que siguiesen durante su vida unas prescripciones de rectitud y castidad. 

Una vez más se nos muestra la supeditación de la mujer al hombre, que decide incluso sobre la libertad sexual de la misma. Aunque las prescripciones de pureza asociadas al culto eran meramente rituales destinadas a alcanzar un estado espiritual idóneo, las que decidían aparatarse de las mismas eran vistas como amorales y necesitadas de una penitencia. 


Lecturas recomendadas: 

J. Alvar, «La mujer y los cultos mistéricos: marginalidad e integración», en E. Hidalgo Blanco, G. Wagner y M. J. Rodríguez Manpaso (coords.), Roles sexuales: La mujer en la historia y en la cultura (1994), pp. 73-84.